martes, 20 de septiembre de 2011

cerrando este blog

Hola. Este blog queda inoperativo de ahora en adelante ya que su contenido pasa íntegro a Exploramoto.com, que será la base de operaciones general de Un millón de piedras Team y de muchos amigos.

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martes, 16 de agosto de 2011

El Sultán Mc Bauman, un auténtico explorador


Una cosa es viajar y otra muy diferente el mundillo de los viajes. Lo primero es sustantivo, lo segundo adjetivo. Lo mejor que me ha dado viajar ha sido acabar siendo mejor persona al final del camino, pero lo mejor que me ha dado el mundillo de los viajes ha sido conocer estupendas personas que hoy puedo llamar amigos. Gente como Fernando Prieto de http://www.exploramoto.com/ , Charly Sinewan (www.sinewan.com), Fernando Retortillo, Retor (www.dondevasconesamoto.com),  o El gran Sultán Mc Bauman (http://www.elesconditedelosviajes.com/). Todos ellos son exploradores modernos y además buenas personas que por ello merecen aparecer en mi lista de ídolos y ser mencionados en esta Ruta de los Exploradores Olvidados.




Hoy cito a Mc Bauman porque he compartido con él un pase VIP para el GP de Brno, una habitación de hotel y una tremenda cogorza cervecera. En cuanto supe que estaba por Europa Central le avisé y se vino sin pensárselo dos veces. No me extrañó, era propio de él. Tampoco dudó en asistir a la presentación de mi libro en Valencia y escribir una de las mejores crónicas que jamás haya leído.




Conocí a Mc Bauman en la penúltima edición de Grandes Viajeros celebrada en Benimantell. Aparecí por aquella serranía levantina sobre una moto extraña, un modelo que no se importó en España con esos colores. Una BMW R80 G/S negra y amarilla con matrícula de Kenya a la que yo llamaba La Princesa y con la que aseguraba haber cruzado África. Casi nadie sabía de donde salía yo, ni si lo que contaba agarrado siempre a una cerveza sobre periplos realizados en solitario por Asia Central u Oriente Medio era cierto o, más probablemente, pura fantasía de fantasmón de sobremesa.






Y es que una cosa es viajar y otra el mundillo de los viajes. Por aquel entonces, yo ya había recorrido África, América, Europa Occidental y del Este, había cruzado Kazajstán, Uzbekistán, Azerbaijan, Georgia, Turquía, Oriente Medio, me había metido en Israel, en Gaza y había escapado por Chipre. Había sufrido robos, extorsiones, problemas burocráticos, enfermedades y también había topado con muchos ángeles. Pero casi nadie lo sabía porque yo entonces no conocía el mundillo de los viajes, los foros, los blogs, el Facebook y todas estas maravillas tecnológicas. Mis viajes los publicaba en periódicos serios como ABC o El País y eso se ve que lo leen poco los viajeros del mundillo de los viajes.





Pero ahí estaba Mc Bauman, que lejos de tomarme por un fantoche ni pensar despectivamente dónde coño había salido ese menda que nunca ha escrito un post en BMWmotos.com, se tomó la molestia de atender a mis palabras y lo hizo con interés. Yo tampoco le conocía ni sabía que él sí era un gran personaje del mundillo de los viajes. Nada menos que El Sultán. Creo que ninguno presumió entonces de nada y simplemente hablamos. Tal vez entonces le dije que estaba terminando un libro de viajes por África que se llamaría Un millón de piedras y que para darlo a conocer pensaba empezar a meterme en los foros y demás webs de viajes y motos. Y ahí quedó el primer contacto.




Luego sí, luego me metí de lleno en el mundillo de los viajes para promocionar el libro y conocí mucha gente y la gente me conoció a mí y muchos pensaron que yo era nuevo en esto porque llevaba pocos posts y la jerarquía en los foros no se mide por kilómetros (si es que tiene sentido hablar de jerarquías en los foros) sino por el número de posts, o por el número de respuestas o por el número de lecturas (que creo dice más que las respuestas) o por el número de amiguitos o por la facilidad con que se opina de los viajes ajenos sin haber estado en el ajo. Sin embargo, para mí la jerarquía se mide siempre por la calidad literaria. Me da igual que el viaje sea al Lago Baikal o a Algete, porque lo que importa es cómo está escrito, con qué alma se cuenta y qué cosas se ven en el camino. Y ahí fue cuando conocí al verdadero Sultán Mc Bauman. “Carajo”, me dije, “éste no es un cualquiera.”




Y es que Mc Bauman es un gran viajero que se chupa los kilómetros sin pestañear. Ya lleva tres BMW Adventure, que ya es decir. La penúltima se quedó en una curva de los Pirineos y tengo el privilegio de haberle escuchado de viva voz por qué le salvó la vida un ciclista muerto llamado Casartelli. Pero Mc Bauman es sobre todo un gran observador y un escritor afilado En sus crónicas hay mucho más que kilómetros. Hay curiosidad, hay exploración, hay lírica y hay épica. Sabe perfectamente que lo más importante no es alcanzar la meta pues todo viaje en moto es una meta en sí mismo, sino aprender de las piedras, las flores y esas buenas personas que se merecen algo más que un simple “gracias”.




Va por ti, amigo, porque eres de lo mejor de haberme metido en el mundillo de los viajes.


Bueno, y este vídeo para que se vea como nos perdimos en Brno sin encontrar la salida



lunes, 8 de agosto de 2011

El Ángel de Budapest, un español Justo entre las Naciones


Auschwitz. Un millón y medio de personas murieron aquí. Era una factoría que desde fuera no llamaba demasiado la atención. Un campo de trabajo, una prisión, un establecimiento industrial frío y desangelado. No había calaveras ni olor a azufre. No eran monstruos los asesinos, eran funcionarios. El Diablo se aburría matando. Era solo una labor industrial. Lo realmente horrible y diabólico que se respira en Auschwitz no es la crueldad, sino precisamente su ausencia, el mecanicismo, el sistemático y desapasionado procedimiento para la eliminación de seres humanos contemplados como mera materia orgánica.



Pero cercana al horror, la vida vuelve a brotar indiferente, sometida solo a sus reglas. Tras las verjas del campo, ha surgido un bullicioso vecindario donde se oye la cristalina risa de los niños que juegan en un parque cercano.  

Hay una pequeña explanada, dos mástiles sin bandera y un jardincito descuidado donde la hierba crece salvaje. En mitad del semicírculo se yergue sencillo monumento construido de bloques de granito apilados.




Rememora el lugar donde se encontró una fosa común con 600 cadáveres. Presos asesinados a toda prisa cuando se dio orden de desmantelar el campo en 1945.


La vía del tren se detiene aquí. Ver ese traviesa final conmueve. Algo extraño me sucede. Desde que salí de Varsovia los trenes se han convertido en una presencia inquietante. Los he contemplado siempre con una mezcla de ensoñación y curiosidad. Un tren en movimiento es siempre un espectáculo que se aleja dejándonos mil preguntas por responder: dónde va, de dónde viene, quiénes van en él, qué vidas, sueños, esperanzas, amores y desencuentros encierran esos vagones.


Sin embargo, los trenes que recorren estas llanuras me recuerdan inevitablemente a los convoyes de ganado donde estabulaban a los judíos.


Budapest es espectacular. Antigua y grandiosa, en el Museo Nacional de la Plaza de los Héroes hay cuadros de Goya, Velazquez, Murillo y Zurbarán.  En realidad, encierra dos ciudades separadas por el Danubio a su paso por la planicie húngara. Buda y Pest. En mitad del río, la Isla Marieta, un gran parque público para disfrute dominguero de los habitantes de la que hoy es vibrante capital de un país que quiere superar sus fantasmas, pues Hungría ha sido de los países más duramente castigados por sus pecados.


Tras la primera guerra mundial sufrió la amputación de gran parte de su territorio dejando importantes minorías húngaras en Eslovaquia y Transilvania. Luego sufrió la bota nazi y más tarde la soviética, que aplastó sin que nadie objetara la precoz Revolución de 1956. Todavía se ven los agujeros de bala en bastantes edificios. El Museo del Terror recuerda ese terrible pasado pardo y rojo.


Hitler invadió Hungría en 1944 cuando la guerra ya se sabía perdida. La Solución Final se aplicaría con todo rigor. No hubo ghetto en Budapest. No era necesario. Eichmann se encargaría de enviar a Auschwitz a los abundantes judíos magiares en tiempo récord. El cuerpo diplomático español contempló los acontecimientos con horror. El encargado de negocios, Ángel Sanz Briz, que había sustituido al embajador, era verdadero responsable de la legación en aquellas fechas.




Sanz Briz hizo valer un decreto de 1924 dictado por Primo de Rivera para conceder pasaportes españoles a judíos sefarditas. La norma estaba derogada desde 1930 pero los alemanes no lo sabían; lo que sí sabían que había muy pocos sefardíes en Hungría, así que se le concedió autorización para extender solo doscientos pasaportes. Él los amplío mediante la estratagema de expedir diversas series, pero que nunca superaran el número 200. Mientras se tramitaban los documentos, alquiló viviendas para esconder a los judíos y las protegió colocando carteles que anunciaban su carácter diplomático. Cinco mil doscientos seres humanos se salvaron gracias a sus gestiones.



Dice el Talmud que quien salva una vida, salva el universo. El judaísmo inventó un término para aquel gentil que se comportaba de modo recto: era Justo entre las Naciones. Cuando se constituyó el Estado de Israel se recuperó ese eufónico nombre para distinguir a los que dedicaron sus esfuerzos a salvar judíos de los campos de exterminio nazis. La declaración conlleva el más alto honor civil israelí, una medalla con la frase del Talmud grabada, y la inclusión de nombre en el Muro del Jardín de los Justos que está en Jerusalén.




Ángel Sanz Briz fue declarado Justo entre las Naciones en 1966. Una placa en la fachada de la embajada de España le recuerda. No fue el único, en Atenas Sebastián Romero Radigales salvó más de seiscientos, en Berlín, José Ruiz Santaella cerca de quinientos, Juan Palencia otros tantos en Sofía; en París, Bernardo Rolland de Miota libró a dos mil; en Bucarest, José de Rojas y Moreno llegó a colgar en la casa de los sefardíes rumanos grandes carteles que rezaban en letras mayúsculas “Aquí vive un español”.






Puede que Sanz Briz no sea un aventurero como los que voy siguiendo por el mundo, pero su valor, dignidad y bondad sin duda merecen este pequeño homenaje. Ojala sirvan estas letras para que al menos quienes las lean recuerden que aquel que salva una sola vida, nos salva un poco a todos.  

jueves, 4 de agosto de 2011

Varsovia, homenaje a los héroes del Ghetto




Varsovia nos recibe con un triunfalista monumento a la victoria contra los alemanes. A su alrededor, sin que nadie le haga maldito caso, crepita la vida ordinaria de los varsovianos: viejos tranvías rojos llenos de pasajeros, peatones apresurados, vendedores ambulantes, bellas mujeres policía armadas con pesadas pistolas. Todos nos observan con ojos curiosos.



Somos dos extraterrestres cabalgando ágiles monturas de acero cargadas de bártulos. No viajo solo esta vez. En Riga me uní a Karim, un turco que monta una vieja Yamaha. Nos separaremos aquí. Extravertido y expansivo, opina de todo con conocimiento o sin él. Esta mañana, en calzoncillos en el dormitorio del albergue, me daba profundas e iconoclastas lecciones de religión, política e Historia.



La capital de Polonia es una ciudad tenazmente reconstruida tras mil invasiones y bombardeos. Su bello casco histórico es un decorado. De él no quedó piedras sobre piedra tras la última Gran Guerra.



Cerca de la espigada columna Zigmunta se encuentra un enorme retrato de Wojtyla, el Gran Hombre Sencillo, verdadero héroe popular al que sus compatriotas reverencian como al mejor líder que hayan tenido jamás. Casi unánimemente reconocen que el anterior pontífice les llevó a la libertad y situó Polonia en el mapa.


Karim está entusiasmado, hace fotos a todas las mujeres, habla con todos, no para quieto. Le digo que tengo que ir a un sitio. Me acompaña sin saber a donde va.



Cuando llegamos veo un joven apostado. Aparenta no hacer nada. He aprendido a desconfiar. Es del Mossad. Vigila el monumento levantado a los héroes del Ghetto de Varsovia, el más grande de Europa con  400.000 residentes y el único que se rebeló aun sabiendo que sería aniquilado. La silenciosa presencia del agente trata de evitar más profanaciones y pintadas infamantes como las que realizaron en el 2010 sobre la tumba de Irena Sendler, una polaca católica que salvó a 2500 niños judíos sacándolos a escondidas de su cárcel urbana.




El Ghetto se sublevó el 19 de abril de 1943 cuando se reanudaron las deportaciones a los campos y los judíos ya sabían que no eran de trabajo. Liderados por Mordechai Anielewicz, algunos voluntarios sin experiencia combatiente se enfrentaron a los alemanes, logrando expulsarles del ghetto. Himmler encarga al general de las SS Jürgen Stroop que acabe con la rebelión, que oficialmente declara terminada el 16 de mayo con la destrucción completa de los edificios, la demolición de la sinagoga, la muerte de seis mil judíos en la calles y el envío de los últimos cincuenta mil supervivientes al campo de exterminio de Treblinka.
                                



Karim me pregunta por qué hay frases escritas en hebreo. Le cuento el sentido de las esculturas y me responde que eso del Holocausto es propaganda. No fueron seis millones sino uno y medio como mucho, afirma convencido, y además está el asunto de Palestina,
—¿Por qué no aprenden del pasado?—pregunta.
Miro a mi amigo y con gesto calmado le respondo que tal vez tenga razón, pero que eso es política, y que para mí este momumento no tiene nada que ver..
—Yo hablo de Historia, Karim.  De Historia, dignidad y valor. Por eso estoy aquí y por eso mañana voy a Budapest, para rescatar el recuerdo de un español bueno.




miércoles, 3 de agosto de 2011

El Camino de Cuellar




Cuando los luteranos tuvieron conocimiento de que allí se refugiaban los náufragos, mandaron una expedición. Asustado, Mac Clancy, se retiró pero de Cuellar, harto de huidas, decidió quedarse con ocho compañeros para defender la fortaleza. Tras muchas penalidades y desventuras, consiguió llegar al norte de la isla, donde el obispo de Derry le ayudo a embarcar hacia Escocia. Una vez en Amberes escribió una carta a Felipe II que nos ha permitido conocer sus asombrosas peripecias.

Saber más en


lunes, 1 de agosto de 2011

Atrochando a lo bestia en Polonia



Sí, sí, ya sé que estas imágenes no son muy ejemplares, pero es fácil opinar desde la oficina. Polonia es un atrasco inmenso, infinito, horrible. La autovía que une Varsovia con Katowice es una obra interminable, bacheada, que atraviesa mil pueblos y ciudades y que además está trufada de semáforos. Cientos de semáforos en la autovía! No conocen los carriles de aceleración y desaceleración, solo hay cruces en cruz y a lo bestia. Es fácil censurarme desde casita por ser tan animal, pero es que tendríais que haber conducido esos infernales 300 kilómetros de atasco.

domingo, 31 de julio de 2011

Una boda lituana y un par de atrochamientos




De las tres repúblicas Bálticas, que poco tienen que ver entre sí, ni siquiera el idioma, la que más me ha gustado, sin que pueda dar una clara razón para ello, es Lituania. No sé, quizá sea que la gente me ha parecido más amable, que las carreteras eran peores y por eso más divertidas, o que la mayoría de las gasolineras estaban atendidas por un empleado y los números eran de los analógicos y no de los digitales. Ya no se ven estos surtidores antiguos donde el combustible hace girar una especie de hélice dentro de una pecera. Es un detalle tonto, lo sé, pero cada uno se fija en lo que le da la gana.









Hablaba el otro día de las bodas. En todos los países las bodas son acontecimientos de lo más importante. Que a mí me resulten cursis o incómodas no las descalifica como evento social de gran magnitud donde todo el mundo viste sus mejores galas, a las niñas las disfrazan de tarta de nata y siempre hay un tío de alguien que acaba bailando borracho y con la camisa por fuera.





Sin embargo, a veces el acontecimiento es externo a la boda y la transforma de arriba a abajo. Como la aparición de un par de motoristas sucios, cabalgando enormes monturas llenas de bártulos, con pintas de extraterrestre y desconocimiento total de las normas sociales, la cortesía local y el idioma. Y entonces se produce el milagro que tanto me conmueve.






La sorpresa se convierte en interés, el extraterrestre recién aparecido en alguien simpático que todo el mundo quiere conocer y cuyos errores se toleran con una sonrisa, y la moto se vuelve un objeto curioso que se torna protagonista incluso de un retrato de boda lituana.





En este raro y gran mundo que nos ha tocado vivir todos podemos ser a veces ángeles y demonios, pero lo que siempre tengo claro es que desde la montura de cualquier princesa de dos ruedas siempre se tienen las mejores vistas. Por eso viajo en moto. Para mirar y aprender.





Y de paso, un par de vídeos de cómo se tiene que atrochar por estas carreteras lituanas siempre en obras.